Guía
Por qué las facturas se pagan tarde
La morosidad rara vez trata de un cliente que se niega a pagar. Mucho más a menudo trata de pequeñas fricciones que dejan resbalar la factura: un dato que falta, un vencimiento poco claro, una forma fácil de decir más tarde. Arregla las fricciones y la mayor parte del retraso desaparece. Estos son los culpables habituales y qué hacer con cada uno.
La factura es difícil de pagar
El motivo más común de que una factura quede impagada es que pagarla cuesta esfuerzo. Si el cliente tiene que escribirte por tus datos bancarios, o buscar el importe, o averiguar cuándo vence, la factura va al fondo del montón. Elimina cada una de esas pequeñas barreras. Pon tus datos bancarios completos en la factura, haz el total imposible de pasar por alto, e indica el vencimiento exacto en lugar de un plazo vago.
Suena obvio, pero una parte sorprendente de las facturas atrasadas son sencillamente las que eran molestas de pagar. Haz que pagarte sea el camino de menor resistencia.
Las condiciones nunca se acordaron de verdad
Cuando las condiciones de pago aparecen por primera vez en la factura final, no tienen peso, porque el cliente nunca las acordó. El arreglo es fijar las condiciones pronto, en el presupuesto, antes de empezar el trabajo. Un requisito de anticipo, un vencimiento y cualquier política de mora deberían ser parte del trato, no una sorpresa al final.
Unas condiciones acordadas cambian la conversación. Reclamar una factura se vuelve un recordatorio de algo ya cerrado, en lugar de una negociación que empiezas de cero.
Esperaste demasiado para enviarla
Una factura enviada tres semanas después del trabajo es una factura que empieza tarde. Para entonces el trabajo está menos fresco en la mente del cliente, y tu reloj de pago ha estado parado. Envía las facturas de inmediato, mientras el valor que entregaste sigue siendo evidente. Cuanto más rápido sale la factura, más rápido vuelve.
Agrupar la facturación a fin de mes parece eficiente pero te cuesta en silencio semanas de flujo de caja a lo largo del año. Si enviar una factura es rápido, no hay motivo para esperar.
Nadie hizo seguimiento
Algunas facturas se atrasan por el simple motivo de que nadie recordó al cliente. Los pagos resbalan en la lista de una persona ocupada, y un empujón suave los sube de nuevo. Un recordatorio amable el día del vencimiento, y un seguimiento más firme si pasa, son normales y eficaces. Enviar un estado de cuenta es una forma fácil y no conflictiva de impulsar a un cliente con varias facturas abiertas.
Las empresas que cobran a tiempo no tienen suerte. Envían, recuerdan y lo ponen fácil. Ese es todo el truco, y está por completo bajo tu control.