Antes de compartir algo sensible, una lista de clientes, una idea de producto, cifras, un NDA obliga legalmente a la otra parte a mantenerlo privado. Es uno de los acuerdos más comunes y útiles en los negocios. Esto es qué cubre y cuándo usarlo.
Un acuerdo de confidencialidad, o NDA, es un contrato en el que una o ambas partes acuerdan mantener cierta información confidencial y no compartirla ni usarla indebidamente. Puede ser unilateral, cuando solo una parte comparte secretos, o mutuo, cuando ambas lo hacen.
Existe para que puedas tener una conversación honesta, o sumar a alguien a tu empresa, sin ceder tu ventaja. Si la otra parte lo incumple, el NDA te da una base clara para actuar.
Usa un NDA antes de compartir información confidencial con un contratista, socio potencial, inversor o empleado, o al explorar un trato donde cada parte verá los datos privados de la otra.
Fírmalo antes de que cualquier información sensible cambie de manos, no después. Un NDA no puede proteger información que ya compartiste libremente.
Las cláusulas que un buen acuerdo de confidencialidad (nda) debe cubrir.
Esta página ofrece información general, no asesoramiento legal. Las plantillas de contratos son un punto de partida y pueden necesitar ajustes según tu situación y las leyes de tu país. Para cualquier asunto de alto valor o complejo, pide a un abogado cualificado que lo revise.
Usa un NDA unilateral cuando solo tú compartes secretos, y uno mutuo cuando ambas partes lo harán. El mutuo es común entre empresas que exploran una alianza.
A menudo de uno a cinco años tras terminar la relación, aunque la información realmente sensible puede protegerse más. Fija una duración clara en el acuerdo.
Un NDA bien redactado suele ser exigible, pero debe ser razonable en alcance y duración. Para situaciones de alto riesgo, que lo revise un abogado.
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