Guía
Cómo facturar a clientes internacionales
Facturar a un cliente de otro país no es mucho más difícil que a uno de la esquina, una vez que conoces las tres cosas que de verdad cambian: la moneda, el impuesto y cómo llega el dinero hasta ti. Acierta en ellas y una factura al extranjero parece del todo nativa a quien la recibe.
Decide en qué moneda facturar
La primera pregunta en cualquier factura internacional es qué moneda usar. Hay tres opciones sensatas: tu moneda, la del cliente, o una ampliamente aceptada como el dólar estadounidense o el euro. Cada una tiene su compensación. Facturar en tu propia moneda mantiene simple tu contabilidad y traslada el riesgo cambiario al cliente. Facturar en la moneda del cliente le resulta más amable y a menudo gana el trabajo, pero cargas tú con el riesgo cambiario. Una moneda neutral como el dólar es común en el comercio transfronterizo porque ambas partes la entienden.
Elijas lo que elijas, sé consistente e indícalo con claridad. La factura debería mostrar el código de la moneda, no solo un símbolo, porque un signo de dólar significa importes muy distintos en Estados Unidos, Australia y Singapur. Nombrar la moneda como USD, AUD o SGD elimina cualquier duda.
En Remit fijas la moneda por factura, así que puedes facturar a un cliente local en tu propia moneda y a uno del extranjero en dólares desde la misma cuenta, con símbolos y formato correctos en cada una.
Maneja el impuesto de la forma correcta
El impuesto en el trabajo transfronterizo depende de dónde estés tú, dónde esté el cliente y qué vendas, así que trata los detalles como algo a confirmar para tu propia situación. Aun así hay algunos principios fiables. Los servicios y bienes exportados suelen estar a tasa cero o fuera del ámbito de tu impuesto sobre ventas local, lo que significa que quizá no cobres IVA o GST en la factura en absoluto. Cuando eso aplica, tu factura debería decirlo en lugar de dejar la línea de impuesto en blanco sin explicación.
Mantén siempre tu propio número de registro fiscal en la factura, y anota el del cliente si lo tiene, porque muchos sistemas fiscales lo exigen en transacciones transfronterizas. Si dudas de si cobrar impuesto en una exportación concreta, una breve conversación con un contable de tu país vale mucho más que una suposición.
Muestra los tipos de cambio y evita sorpresas
Si facturas en una moneda distinta a la tuya, decide por adelantado cómo se tratará el tipo de cambio. El enfoque más limpio es facturar un importe fijo en la moneda acordada y dejar que el banco del cliente lo convierta cuando paga. Recibes entonces lo que tu banco convierta, que puede moverse un poco entre la fecha de factura y la de pago.
Para importes grandes, ese movimiento puede importar. Algunas empresas indican el tipo que usaron y el equivalente en su propia moneda como referencia, para que ambas partes entiendan la cifra. Otras integran un pequeño margen en el precio para absorber los vaivenes cambiarios. En cualquier caso, no sorprendas a un cliente con un total convertido que no coincide con lo que esperaba pagar.
Facilita que te paguen desde el extranjero
El motivo más común de que una factura internacional quede impagada es que el cliente no puede enviar el dinero con facilidad. Las transferencias internacionales tradicionales necesitan datos concretos, y si faltan, el pago se atasca. Pon todo lo que el cliente necesita directamente en la factura: el nombre de tu cuenta exactamente como lo tiene el banco, el número de cuenta y los datos de enrutamiento internacional que usa tu banco, como un IBAN o un código SWIFT/BIC.
También ayuda indicar quién cubre las comisiones de transferencia, ya que las transferencias internacionales suelen descontar un cargo por el camino. Indicar que el cliente cubre las comisiones de envío evita recibir algo menos de lo facturado y tener que reclamar la diferencia.
Con tus datos bancarios completos impresos en cada factura de Remit, un cliente del extranjero no tiene motivo para escribir preguntando cómo pagar. Ese único paso suele ser la diferencia entre cobrar en una semana y cobrar en un mes.