Guía
Cómo pedir un anticipo
Pedir un anticipo resulta incómodo las primeras veces, y luego se vuelve lo más normal del mundo. Protege tu flujo de caja y filtra a los clientes que nunca iban a pagar de verdad. Así se hace con soltura.
Por qué merece la pena un anticipo
Un anticipo hace dos cosas. Pone capital de trabajo en tus manos antes de que gastes tiempo y dinero en el trabajo, y convierte un quizá en un compromiso. Un cliente que ya ha pagado algo es mucho más probable que aparezca, decida y pague el saldo.
También te protege en silencio de la pequeña parte de gente que reserva un trabajo sin intención de pagar. Esas personas casi nunca pagan un anticipo, así que pedirlo las descarta al inicio en lugar de al final.
¿Cuánto deberías pedir?
Para la mayoría de los servicios, un anticipo del 30 al 50 por ciento es normal y fácil de justificar. Los trabajos grandes con costes iniciales reales (materiales, subcontratas, viajes) tienden al 50 por ciento. Los trabajos pequeños y rápidos pueden quedar en un 25 a 30 por ciento.
La división más simple, y la que los clientes entienden al instante, es un 50 por ciento para confirmar el pedido y un 50 por ciento a la entrega.
Ponlo en el presupuesto, en palabras claras
El truco es hacer del anticipo parte de la oferta, no una conversación aparte. Cuando está impreso en el presupuesto, se lee como tus condiciones estándar y no como un favor que pides.
Texto que puedes copiar: «Un anticipo del 50 por ciento confirma el pedido. El 50 por ciento restante se paga a la entrega.» Ajusta el porcentaje y las condiciones según el trabajo.
Si un cliente se resiste
Mantén la calma y sé objetivo. «El anticipo es como programo y compro materiales para tu trabajo» suele bastar. Si aun así se niega en un trabajo grande, tómalo como información útil sobre cómo podría ir la factura final.
Qué pasa si se cancela el trabajo
Decide tu política de cancelación por adelantado y ponla en las mismas condiciones que el anticipo. Un enfoque justo y común es que el anticipo no sea reembolsable una vez que has programado el trabajo o comprado materiales, ya que cubrir justo eso es para lo que sirve.
Dilo con claridad, por ejemplo: el anticipo asegura tu reserva y no es reembolsable si cancelas dentro de los siete días previos a la fecha de inicio. Fijar la expectativa ahora evita una discusión incómoda después, y hace que el anticipo se lea como una condición comercial normal y no como algo personal.