Guía
¿Debo cobrar IVA?
Es una de las preguntas más comunes en la pequeña empresa, y la respuesta suele ser más simple de lo que parece. Que cobres IVA (o GST, o impuesto sobre ventas) se reduce a una cosa: si estás registrado.
La respuesta corta
Si estás registrado para el IVA o el GST, lo cobras en tus facturas a la tasa correcta y lo transfieres a la autoridad fiscal. Si no estás registrado, no lo cobras en absoluto. No hay término medio.
¿Cuándo tienes que registrarte?
La mayoría de los países fija un umbral de facturación. Una vez que tus ventas en un periodo continuo superan esa cifra, el registro se vuelve obligatorio. Por debajo, el registro suele ser opcional. El umbral y la tasa exactos varían por país, así que consulta a tu autoridad fiscal la cifra actual en lugar de fiarte de un dato leído en internet.
Algunas empresas se registran voluntariamente antes de tener que hacerlo, normalmente para poder recuperar el IVA de sus propias compras. Que eso ayude depende de quiénes son tus clientes y de qué compras.
Qué poner en la factura
Si estás registrado, muestra tu número, la tasa de impuesto, el importe de impuesto y el total con impuesto. Si no estás registrado, deja el impuesto totalmente fuera y no añadas una línea de IVA. Cobrar un impuesto para el que no estás registrado es un problema real, así que ante la duda confirma primero tu situación.
Vender más allá de las fronteras
Las ventas transfronterizas añaden un matiz. Los bienes y servicios exportados suelen estar a tasa cero o fuera del ámbito de tu IVA o GST local, lo que puede significar que no añades impuesto en una factura al extranjero aun estando registrado.
Las reglas dependen de dónde estáis tú y el cliente y de qué vendes, así que trátalo como algo a confirmar para tu propia situación y no como una suposición. Cuando el impuesto no se aplica a una exportación, dilo en la factura en lugar de dejar la línea en blanco sin explicación.